Casi nunca valoramos lo que tenemos… hasta que lo dejamos de tener

21 10 2010

Hace ya un poquito más de 4 años que acabé la carrera y dejé Madrid. Durante esos 4 años no encontré ningún atractivo allí y de hecho intentaba pasar el menos tiempo posible en la capital. Los jueves estaba deseando salir de clase para bajar a Jaén, hubo algún trimestre en el que concentré las asignaturas de lunes a miércoles (mañana y tarde) y pasaba más días a la semana en el sur que en el centro de la Península. Creo que me equivoqué aunque no puedo decir que me arrepienta de lo que hice porque quizá gracias a eso ahora tengo los amigos que tengo y no otros… Pero bueno, después de los últimos días que he pasado en Madrid entre unas cosas y otras seguramente si pudiera volver atrás me organizaría algo mejor y valoraría más la oportunidad que la vida me brindó.

Hace un par de semanas me operé de la vista, veía menos que tres montaos en un burro. ¿Sabéis lo que valoro a día de hoy el ver de forma genial todo el día, a todas horas? ¿Cuántos de vosotros veis de forma genial y nunca os habéis parado a pensarlo? Si un día tenemos la desgracia de dejar de ver (del todo, de cerca, de lejos…)… bueno, mejor que no tengamos esa desgracia para caer en la cuenta.

Estos ejemplos son sólo unos más entre tantos otros personales que podía haber puesto porque generalmente y eso sí que nos pasa a casi todos no solemos aprovechar las ocasiones que la vida nos ofrece como se merecen. Conocemos gente interesante a la que no prestamos caso, acumulamos objetos que no aprovechamos ni valoramos hasta que se nos rompen o se nos pierden. Vivimos la vida que nos ha tocado, espléndida creo que para casi todos, y sin darnos cuenta la vamos dejando pasar hasta que algo nos dice “hasta aquí hemos llegado”.

Igual ocurre, por ejemplo, con nuestra salud. Todos los días nos levantamos con más o menos sueño… pero nos levantamos y hacemos nuestra vida normal. El día que estamos un poco resfriados es cuando nos damos cuenta de lo bien que se estaba el día anterior… pero el resfriado dura unos días y luego ya no seguimos valorando el bienestar diario. Cuando me rompí el LCA y me tiré muchos meses sin jugar al fútbol fue cuando empecé a valorar los partidos con mis amigos de los miércoles o los sábados. No valoramos el tener un corazón sano hasta que no nos da el primer infarto. No valoramos el no tener cáncer hasta que a una persona muy querida se lo detectan. No valoramos ser jóvenes hasta que nos hacemos viejos. No valoramos la salud hasta que la perdemos.

Y con nuestra vida, ¿qué estamos haciendo con ella? Yo no sé si algún día nos quedaremos ciegos, si nos dará un infarto, si tendremos que subir a Navarra a ponernos en manos de los mejores médicos o si podré volver a Madrid y vivir allí una temporada… lo que sí sé es que mis días en esta vida están más contados que los pelos de mi cabeza. Y la pregunta que ahora me hago es mucho más concreta y sencilla: ¿estoy viviendo la vida como se merece o cuando lleve 40 años vividos entonces pensaré en todo lo que hubiera cambiado antes, en todo lo que pude haber hecho y no hice? Creo que es cuestión de parar aquí y examinarnos… la única forma de corregir lo que no nos gusta es detectándolo a tiempo.

El otro día tuve que dejar un rato de leer el libro con el que me acuesto. Proponía un ejercicio en el que había que escribir 4 motivos por los que cada mañana nos levantamos, 4 motivos que nos hacen valorar la vida. ¿Qué os parece si reflexionamos sobre estos cuatro que aquí propongo?

  1. La salud: ¿qué estoy haciendo con mi salud? ¿la estoy cuidando? ¿hago deporte, ando, me ejercito? ¿llevo una dieta más o menos equilibrada de forma habitual? ¿duermo bien, unas horas prudentes que pueden oscilar entre las 7 y las 8? No sé, simplemente quizá sea bueno cuidar y valorar nuestro cuerpo… total, vivimos en él.
  2. La familia: ¿cómo tratamos a nuestra familia? ¿le dedicamos tiempo, intentamos comer o cenar habitualmente con nuestros padres, hermanos, abuelos…? ¿nuestra casa es un hogar o una fonda? ¿Conocemos los problemas de nuestros seres cercanos? ¿Nos preocupan como a ellos? ¿somos capaces de conciliar familia y trabajo? ¿Y amigos, fiestas, buenos planes y familia?  Tus mejores amigos que siempre están para todo un día empezarán a salir con una chica y ya quizá no serás tan importante para ellos como hasta ahora. A otros el trabajo los desbordará, quizá alguno se mude muy lejos y acabes por perder el contacto con él… y al final, cuando todos se hayan ido… tu familia (y si eres muy afortunado también tu mejor amigo, esos 1 ó 2 que son como hermanos) es lo que te quedará. Mel Fox dice que “la mayoría de la gente es educada con los desconocidos y guarda los malos modales para la gente que conoce”… pues nada, ya que lo sabemos… ¡vamos ha cambiarlo!
  3. El trabajo: ¿te sientes realizado con lo que haces? ¿Lo haces además de porque lo necesitas porque te gusta? ¿Sabemos encontrar eso bueno que hay en todas las cosas a pesar de lo que cada día nos cuesta levantarnos, ponernos el traje y tirar para la oficina? ¿sabemos conciliarlo con la familia, la salud y los amigos? Pasamos casi todo el día en el trabajo y si hemos encontrado lo que nos gusta hacer, cada día deberíamos intentar hacerlo mejor, aprender más, aprovechar mejor el trato con nuestros compañeros porque un día puede ser que el jefe cambie, que la crisis se acentúe, o que nosotros mismos decidamos salir por la puerta para no volver. Y entonces será cuando no podremos mirar atrás y decir… 10 años aquí, ojalá y los hubiera aprovechado mejor. Y si no nos gusta donde estamos… ¿por qué no ponemos los medios para cambiarlo? No es fácil, es más, es muy difícil… pero luego lo vamos a agradecer. Mucha de esa gente que trabaja codo con codo con nosotros, o esa que nos recibe en la ventanilla del banco o de la administración pública con la cara de perro y la “mala follá” granaina seguramente son muy infelices porque no hacen lo que les gustaría hacer o más bien porque no valoran y saben encontrar la belleza en lo que tienen: un puesto de trabajo con el que sacar adelante a su familia.
  4. Los amigos: sin duda a día de hoy es lo que más valoro en mi vida. Ni salud, ni familia ni trabajo… mis AMIGOS. Ellos son el motor, los que me ayudan cada día a levantarme y a esforzarme por ser mejor. Y no ya por el aliciente de salir a tomar cañas o copas con ellos, eso es lo que menos me impulsa a mirar por ellos porque gente con la que hacer eso hay a porrillos… A los amigos que se valoran, para que lo sigan siendo hay que cuidarlos, verlos, gozar con su compañía y su ayuda cuando hace falta, estar ahí para lo bueno y sobretodo para lo malo que es cuando la gente nos suele dejar en la estacada. Hay que tener ratos de buena conversación sobre nuestras preocupaciones, alegrías, proyectos… sobre esa chica que te gusta o sobre aquella otra a la que tienes que conseguir olvidar. Hay que recordarlos cuando se está fuera, llamarlos, escribirles una carta o una postal cuando se va de viaje o incluso traerles un pequeño detalle si algo nos los ha recordado. Mi padre siempre ha dicho que los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Yo la última vez que los conté me sobraron dedos… aunque creo que la calidad de los que conté roza lo infinito.
    Todos los días, sin que falte solo uno, doy gracias a Dios por mis amigos y le pido por ellos. Si yo valorara tanto como creo que valoro este punto el resto… mi vida sería muy distinta.

Por ello, creo que hoy es un buen día para cambiar el chip. Si lo dejamos para mañana… seguramente mañana tampoco lo hagamos porque todo lo que cuesta esfuerzo se tiende a seguir retrasando hasta que no nos queda más remedio que afrontarlo, y este tema seguramente nunca nos va a poner en esa tesitura. No hay que hacer grandes cosas, creo que se puede empezar haciendo una lista con las 4 cosas que más valoramos y poner al lado lo que vamos ha hacer para cuidarlas. Poco a poco creo que iremos descubriendo otras que nos llenan, que queremos conservar… y las iremos añadiendo a nuestra lista. No hay prisa, pero tampoco lo podemos hacer con pausa. ¡Ánimo, si no descubrimos pronto lo que queremos puede que su pérdida sea mucho más rápida de lo que pensamos y… amigos, no merece la pena perder lo que queremos para entonces saber que lo queríamos!

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5 respuestas

21 10 2010
J.llOPIs
21 10 2010
Max

Buena reflexión. En tu línea de últimamente; desde luego tenemos que plantearnos muchas cosas. Una cosa que recuerdo continuamente en el viaje es aquello de “estar perdido te ayudará a encontrarte”. Qué gran verdad.

21 10 2010
J.llOPIs

Pues nada, si hay que perderse… vamos a ello! xD

Gracias x el comentario desde la otra punta de europa… eso sí que tiene mérito!!!! y encima recien colgado que está… joé q artísta!

3 11 2010
Alo

Muy grande el post yupi!!! twitteo una frase,… ;) grande!

3 11 2010
J.llOPIs

Q bien tio, me alegro que como casi siempre te haya gustado lo que escribo, agradezco tu comentario y tu tweet!!! Un fuerte abrazo alopou!!!!

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