Una Navidad movidita, aunque con poco fundamento


feliz_navidad_1280x960Esta Navidad está resultando un tanto distinta a las acostumbradas, en general difícilmente evaluable si es para bien o para mal. El año ha acabado algo mejor de lo esperado, no mucho pero sí algo mejor.

Desde el pasado día de noche buena hasta hoy, día de año nuevo, he podido disfrutar con distintas personas de estos días tan entrañables. Además de mi familia tradicional, mi prima y su marido de Madrid se dejaron caer por aquí para pasar la Noche del Señor; sin embargo mis tíos más cercanos prefirieron pasarla solos en su casa. Al día siguiente mis tíos y primo de Castellón vinieron y pasamos los tres siguientes días en el ambiente más agradable y distendido que podíamos esperar. Ayer, para acabar el año, cenamos con mis tíos de aquí pero sin embargo mi abuela y otra tía faltaron a la cita. Como se ve no ha resultado fácil que nos juntásemos todos… y eso que somos pocos.

Otros tipos de acontecimientos lúdico-festivos no han faltado. Este año comencé la ronda de comidas/cenas con mis compañeras/os de Jaén. Al día siguiente pude coincidir con la gran mayoría de mis ex-compañeros de colegio en la comida que éste organiza. El día 24 celebramos la comida de empresa con mis compañeros de Linares y el pasado 27 la cena con mis amigos de Jaén. Anoche, para acabar el año, salí de cotillón.

Y el cotillón merece mención aparte. Eran las 18h de ayer cuando tenía prácticamente decidido no salir esa noche. Sin embargo andaba tomando un café con los amigos y comprendí que era muy triste acostarse después de las uvas y quedé en pasar un rato con ellos e improvisar lo que viniera después. Ya en el pub donde nos juntamos y aún pasándomelo estupendamente pensé que no podía dejar de saludar a mis otros amigos (a los que tengo un poquito abandonados últimamente) reunidos en Berges para la ocasión así que partí rumbo al mismo para colarme, cosa que finalmente no fue necesario ya que mi amigo Paterna me regaló una entrada que aún no sé muy bien de donde salía. Tras estar allí un buen rato decidí acabar la ronda en otro cotillón donde más amigos habían decidido empezar el año y con más cara que espalda también allí me colé. Para acabar la noche regresé a Berges para con Alo y Fernan desayunar los tradicionales churros que la ocasión requería.

Y ahora ya sólo quedan los Reyes para dar por concluidos estos días… no hay mucho previsto aunque visto como han evolucionado las cosas quizás algo más pueda arañarse. Sólo pido, eso sí, que puestos a arañar arañemos algo de paz, amor  y lo que básicamente suele llamarse “espíritu navideño” porque realmente en tantos eventos que han ocurrido estos días es seguramente lo que más ha faltado. Y si arañando no se consigue, a ver si Melchor, Gaspar y Baltasar nos lo dejan bajo del árbol aunque sólo sea para ese día.

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