La gente que tira de la gente


Da igual que sea de amigos, compañeros, colegas o familiares, a veces incluso de gente desconocida: en esta vida continuamente estamos influidos por la gente que nos rodea. De muchas de estas personas se nos pegan sus gestos, sus frases, sus expresiones… y también su comportamiento, sus virtudes o sus vicios.

Hay gente que con su actitud, comentarios o simplemente presencia nos hacen bien y tiran de nosotros para arriba. Otros, muchas veces sin darse ni darnos cuenta, nos llevan por un camino que ni es el correcto ni tampoco el que queremos. Vivir en sociedad tiene estas cosas y debemos saberlo para estar alerta y no con el lirio en la mano.

Hay que saber acotar la gente con la que más estrechamente nos rodeamos. No digo cerrar pueras a nadie, ni mucho menos, pero si ser cocientes de que no todo vale. La familia no se elige (padres, hermanos, tíos…). Los compañeros de trabajo es probable que tampoco. Sobre los amigos, la novia y los colegas si tenemos capacidad de elección y el deber de incorporarlos a nuestras círculos más íntimos responsablemente.

La gente no es perfecta, nadie lo es, ninguno lo somos. Cada uno tenemos nuestros defectos que los demás aguantan y en la medida de su amistad nos ayudan a superar. Para ello es necesaria buena intención y humildad para cambiar lo que nos pierde, aunque seguramente  lo más importante es rodearse de gente que sin ser perfecta intenta ser buena, coherente, leal y sincera. Este tipo de gente siempre juega sus cartas sobre el tapete, va con la verdad por delante, te dice lo que piensa aunque no sea lo que quieres oír y gracias a ello tienes la seguridad de que antes o después no te llevarás desagradables sorpresas. Gente que vive como piensa y no que para según que cosas piensa como vive. Es la clave y se puede tomar o dejar, como las lentejas.

No tengo ninguna duda de que en nuestro día a día lo mejor es rodearse de gente con puntos en común y con filosofías de vida lo más parecidas posible sobre las que empezar a construir la amistad. Por desgracia el cuerpo y la naturaleza humana siempre tiran a lo fácil, pero no por menos suerte la unión también hace la fuerza, la gente tira de la gente y siempre que sea para arriba dos pueden más que uno. Llamadlo como queráis, confío en que me entendéis.

Acabo ya. Sinceramente no creo haber descubierto nada nuevo con este post. Por mi parte estoy feliz y contento con los amigos que siempre he tenido, que ahora tengo y que mañana mantendré. Buena Suerte la mía, no me cabe duda de que la tierra que he tenido delante para sembrar ha sido excelente y por ello sólo ha dado amigos estupendos y que cada día me hacen ser un poquito mejor.

Amigos: muchas gracias por esto, por tirar de mi hacia arriba y por permitidme que tiremos juntos de la cuerdad hacia el mismo sitio. Con este post sólo quería hacer una reflexión en voz alta y daos las gracias como siempre, de corazón! 😉

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5 comentarios en “La gente que tira de la gente

  1. Párrafos 1º y 2º: yo soy yo y mi circunstancia y si no salvo mi circunstancia no me salvo yo… Ortega y ojo con ese SALVARSE. Meridiano.
    Párrafo 3º: ERROR, ¡por supuesto que hay que cerrarle la puerta a algunos! El BUENISMO no soluciona nada. HAY PERSONAS MALAS y debes cerrarle la puerta.
    Párrafo 4º: NUEVO ERROR: la mayoría no piensa, vive… y justifica su vivir desde opiniones sin más fundamento que el subjetivo.
    Párrafo 5º: ACIERTO. NIHIL NOVUM SUB SOLE. Tampoco lo pretendas, no lo esperamos. Ojo con la suerte, MOU: los amigos y la VIDA también es cuestión de saber jugar las cartas que te deparó… el destino, Dios, Alá… Hay que JUGAR y SABER JUGAR.
    Párrafo 6º: Gracia la que vos tenéis. Aquí vamos para servir a Dios y a usted.
    Un abrazo.

    • Antonio, muchas gracias!

      Por eso mismo de yo y mis circunstancias digo lo de que no podemos cerrar la puerta a nadie. ¿Realmente hay personas malas o más bien son ignorantes?

      De acuerdo en que la gente cada vez piensa menos y justifica como le viene en gana lo que hace. Relativismo, todo es relativo y para ello lo mejor es eludir el compromiso. Es de las cosas que más pena me da y también que más me fastidia.

      ¿Has leido el post al que se vinculaba la palabra Buena Suerte? Habla de eso, de saber jugar las cartas, de sembrar para que luego te digan que tienes la suerte de recoger.

      Un abrazo!!!

      • Perdí está dirección, buenas tardes, y no pude responderte. Ojo: no yerres. Yo soy yo y mi circunstanciA, en singular: esto es trascendente, pero el espacio aquí mínimo.
        Sí, existen las personas MALAS, personas que por MIL CIRCUNSTANCIAS hacen el mal y lo saben y lo asumen y se justifican. Insisto el hombre bueno de Rousseau es un rollete de pan mojado que zampan los gorriones.
        Uno de los grandes males del mundo, dice el Papa actual, es el RELATIVISIMO y contra él ha hablado y escrito en cantidad… SI TODO ES RELATIVO, NADA VALE NADA.
        El símil de las cartas, la alegoría, es de un pensador que ahora no recuerdo -un existencialista del XX, creo-. José Antonio Marina la ha usado con frecuencia en sus libros y sus conferencias.
        Que sigas tan pimpante, vivificante, delirante, escalofriante…, sin enfriarte.
        ¿Qué hay del congreso que nos debemos?

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