Entusiásmate contando con Dios


Ayer estuve en la tertulia que Don Ramón Herrando, Vicario del Opus Dei en España quiso tener con algunas personas en Granada. Me invitó un buen amigo que durante la semana se tomó el interés de insistirme para que no dejara de ir. Yo a su vez invité a otros cuantos de los que un par de ellos finalmente se animaron a acompañarme. Como ya sabéis que no soy persona de cantidad sino de calidad deduje que sólo tendrían que venir esos dos, que además de en el fútbol también la tienen en el plano humano. Y mucha.

El encuentro duró poco más de una hora, una hora muy interesante en la que me alegré de haber podido participar por las cuatro ideas que nos trasmitió y que ahora os cuento.

D. Ramón centró la mayor parte de la tertulia en hacernos ver la importancia que tiene para cualquier persona y en especial para cualquier cristiano el vivir alegre y entusiasmado con la vida que nos ha tocado disfrutar. Es verdad, dijo, que pasamos momentos difíciles en nuestra sociedad (crisis económica, para mi gusto menos importante que la de falta de valores), pero por eso mismo es más necesario que nunca el ser esos “sembradores de paz y de alegría” que ya indicaba San Josemaría muchos años atrás.

No se entiende un cristiano triste, no tiene ningún sentido pensarlo así. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”. Es verdad que podemos pasar por rachas mejores y peores pero no debemos perder de vista que al final siempre todo ocurre por algo y que si Dios lo permite es siempre para nuestro bien. ¿Concebís un buen padre que quiera el mal para sus hijos? Yo no.

Otras veces nos pasa que perdemos esa alegría al darnos cuenta de que hemos metido la pata, cosa para la que no hay lugar porque supone una desconfianza en nuestro Dios que siempre está dispuesto a perdonarnos y a animarnos para seguir adelante. Habló del examen de conciencia, de la importancia que tiene no descuidarlo ninguna noche antes de acostarnos para ser conscientes de esas pequeñas cosas que a lo largo del día hemos podido no hacer del todo bien, pedir perdón y reparar con el buen propósito de no hacerlas de nuevo.

A mitad de la tertulia no perdió ocasión de animarnos a hacer apostolado sin perder nunca de vista la importancia de acercar a nuestros amigos a Dios. Algún día es probable que nos pidan cuentas de lo que hemos hecho, y de lo que hemos dejado de hacer. ¿Qué diremos cuando nos pregunten por ese amigo al que, seguramente por respetos humanos o pereza no le hablamos de Dios? “Rezad por ellos, ofrecer alguna mortificación, pero sobre todo sed amigos de vuestros amigos, gente leal en la que se pueda confiar y apoyar cuando se necesite”.

Casi al final habló también de la entrega, de la entrega que Dios pide a cada uno en sus circunstancias concretas. Dios respeta nuestra libertad, es por ello que en ningún caso vamos a ver que nos pida algo de forma absolutamente clara y concreta. ¿Cómo le podríamos decir que no en ese caso? Dios habla bajito, nos susurra en nuestro corazón, nos lo dice a través de otros… y es ahí donde cada cual puede prestar atención y con generosidad decirle que sí o dar vueltas a los asuntos, marear la perdiz y seguir buscando el “mejor momento” para tomar la decisión. Sobre todo, no hay nunca que perder de vista que ni Dios ni la Virgen se dejan ganar en generosidad, yo por lo menos y no porque él lo dijera lo sé. El ciento por uno no es ni de ahora, ni una oferta que el Pryca saque para estas fechas.

Tras responder alguna pregunta de los asistentes acabó la tertulia con una anécdota sobre Camino y San Josemaría en la que nos hizo ver la importancia de no perder nunca de vista que es Dios el que se sirve de cada uno para hacer las cosas. Faltaríamos a la humildad si creyéramos que las cosas salen gracias a nosotros, a nuestro esfuerzo, a lo buenos que somos y a lo bien que lo hacemos.  Error pensarlo, peor aún llegar a creérselo. Y no olvidéis, nos dijo para acabar como había empezado, que el secreto está en vivir entusiasmados con ese Dios que tanto nos quiere para así trasmitir ese entusiasmo a nuestro alrededor. Tener para poder dar, porque nadie da de lo que no tiene.

Volví muy contento, al igual que mis amigos y creo que todos los que allí estaban. Una carga de optimismo y valentía que siempre viene bien y que muchas veces es incluso necesaria. Sé que seguramente no lo podrá leer, pero muchas gracias D. Ramón!

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5 comentarios en “Entusiásmate contando con Dios

  1. Me ha pasado un buen amigo unas breves notas que tomó y que amplían y mejoran el post, incluso lo resumen así que las comparto con vosotros. Gracias Blas!

    – Contar más con Dios para todo.
    – Entusiasmo, alegría.
    – Dedicar tiempo a 4 ó 5 amigos a los que podamos ayudar a avanzar en su trato con Dios.
    – Virtud de la valentía
    – Anécdota de famoso en peluquería
    – No podemos trasladar a Dios el si, cada uno debe libremente fabricar su si por amor. Nadie se equivoca cuando es generoso con Dios (Sta. Teresa)
    – Dios siempre es el que hace las cosas

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